Aprender a resolver conflictos

Aprender a resolver conflictos es hoy una verdadera urgencia: conflictos en el ámbito de la familia, conflictos entre el hombre y la mujer, entre padres e hijos, en el trabajo, en el seno de las organizaciones, de las asociaciones y de las comunidades humanas, conflictos entre países, razas, religiones. Se producen a menudo, ¡ay!, rupturas y bloqueos entre las partes concernientes. Surgen entonces los muros del juicio y de los prejuicios, a veces incluso los muros del odio. En el conflicto está el ganador aparente, y el perdedor. A veces es el ganador, sobre todo si ha ganado por la fuerza y el poder, el que se torna en perdedor; la culpabilidad y la mentira ocultas en su corazón le destruyen por dentro. 

 

Jean Vanier, Cada persona es una historia sagrada, P 226

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